Glen Chorny siempre ha tenido claro que el segundo clasificado es el primero de los perdedores y con esa consigna llegó a Montecarlo, ganó la final del European Poker Tour (ETP) y se llevó un codiciado maletín con dos millones de euros.
El canadiense alcanzó la última mesa con una gran renta respecto a sus siete rivales y gestionó su botín con una maestría poco frecuente a los 22 años.
